PRIMERAS COMPRAS NAVIDEÑAS
Éste año he dejado para muy tarde las compras navideñas, yo! que siempre las he tenido a estas alturas ya envueltas y escondidas por los distintos recovecos de la casa. Aish. Pues bien, ayer tarde quedé con mi primilla pa comprar algo, y decidimos ir al centro. Como soy harto inteligente (toooma) decidí coger el tren cercanías, porque el autobús está imposible en éstas fechas y el coche es pa ná en el centro. Dicho y hecho. Quedamos a las cinco y, como dos buenas cotorras, nos íbamos poniendo al día sobre los cotilleos, lo que esperábamos de regalos y demás menesteres.
Al llegar al apeadero, nos disponemos a sacar nuestros billetes de ida y vuelta, ya tranquilas, pues pensábamos que el tren se nos había ido y tendríamos que esperar al siguiente, pero no!, justo cuando nos entregan los tickets aparece el tren, aaaaaaaaaah!!! corriendo subí toooodos los escalones y me monté, siiiii, lo consegui! y cuando miro atrás veo a mi prima a medio camino. Corre, corre, CORREEE. Menos mal que le dió tiempo de subir. Ufff.
Cuando llegamos a Santa Justa puedo decir que ya estábamos recuperadas del carrerón. Caminamos hasta el Duque, donde me dijeron que los dos artículos que yo buscaba tenía que comprarlos en 1) el edificio de enfrente (o sea, que tendría que atravesar los hippies en plena fiebre consumista
) y 2) en el Corte inglés de la Magdalena. Horror.
Finalmente compré en Sierpes, pasando del Corte, y cotilleamos un par de belenes que nos cogian de camino y volvimos a Santa Justa, donde no había ni un cartel del número de andén de nuestro tren. De chorra lo vimos entrar, asi que (de nuevo) corrimos pa pillarlo.
De vuelta a casa de mi prima, vimos como ha quedado el McDonald´s de Sevilla Este. Mu mono. Teniendo en cuenta lo horroroso que a mi me parece todo lo que tenga una gran M dorada. Consecuencias de currar alli tres años.
A todo ésto, una mujer que comienza a seguirnos.... era una cincuentona rubio platino. Se pegó como una lapa a nuestra espalda, creo que pa intentar meter la mano en nuestros bolsos. Si, si. Porque giramos una esquina y nos paramos para esperarla, de modo que ella tropezó, literalmente, con nosotras de cara, y ya no sabia hacia donde tirar. Y empezó a hablar sola diciendo algo de "uy, donde era yo-no-se-qué...". Já! a mi me vas a robar tú.
Tras acompañar a mi prima y saludar a la family me dí cuenta de la hora. Las 21.50. NOOOOOOOOOO, diez minutos para Hospital central, el último capítulo de la temporada, y yo a casi 8 minutos de mi casa. Corrí como nunca y llegué, escoñada pero llegué.
Conclusión: el año que viene, en julio, empiezo a comprar reyes.



