Madre mia! que bien me lo pase ayer.
Después de buscar un bar donde poder ver el partido Sevilla FC-Schalke 04 ¡por fin! dimos con uno. A las 21.15 entrabamos en el local, todos ataviados con las camisetas, de distintos años, pero con el mismo escudo centenario.
Empieza el encuentro y la primera parte trascurre con fallidos tiros a puerta alemana, y aplausos. La segunda parte es víctima de la prisa y ambos equipos se lanzan, casi descontroladamente, a bombardear la porteria contraria con sus chutes. La prisa.
No se puede expresar el sufrimiento, los nervios metidos en el estómago, la envidia a los que estaban en el estadio... y en ésto llega la prórroga. Diez minutos y llega el milagro: el gol.
En un momento es fiesta. Nos abrazamos riendo, llorando, gritando... todo vale. En las repeticiones volvemos a cantar gol, y a reir. Termina el partido y somos finalistas de la UEFA.
Nos vamos a la calle, saltando de alegría.
Enarbolando banderas y bufandas coreamos a voz en cuello a los coches que pitan, aplaudimos cuando, desde Nervión, nos llegan las luces de los fuegos de artificio.
A los coches, ¡rápido!.
Nos dirigimos a la cuna sevillista, el Sanchez Pizjuan. Vemos rios rojos de aficionados eufóricos y al pitarles todo son gritos y carcajadas. Por todas partes suenan himnos biris (nosotros a la feria, los beticos a dormir, lalalalalalalalalala) y se ven bengalas que se mueven al ritmo de las canciones.
Sin embargo, lo mejor fué la actuación en el campo de los hinchas con los aficionados alemanes. El sevillismo coreando "Schalke, Schalke" mientras los alemanes atravesaban el improvisado pasillo rojiblanco y saludaban, derrotados pero sonrientes y aplaudiendo y coreando el nombre de nuestro equipo.
Sólo por ésto ha merecido la pena llegar hasta aqui. Vamos mi Sevilla, vamos campeón!!
nos vamos a Holanda!!!
Creo que se merecia estar ésta entrada en el nuevo blog 